Querido diario,
Hace mucho tiempo que no escribo nada, pero ahora necesito hacerlo para desahogarme con alguien.
El otro día recibí una llamada que me dejó sin palabras. Era la madre de una amiga mía de la infancia a la que aprecio mucho y que apenas puedo ver porque no coincidimos mucho, y me dijo que a su hija la habían ingresado, que no estaba bien.
Me dirigí al hospital rápidamente y cuando llegué la vi muy demacrada, nunca la había visto así y ella, al verme, se puso a llorar. Le pregunté que qué había pasado y me miró a los ojos y me dijo: “Lo siento”. Yo me quedé parada preguntándole por qué me decía tal cosa y nunca me imaginé porque podía ser.
Me explicó que nunca me había comentado nada sobre el tema, porque no quería dar pena a nadie, y prefería callar. Hacía algún tiempo le hicieron unas pruebas porque no se encontraba bien. Ahí fue cuando le detectaron que tenía un tumor.
En esos momentos no sabía qué decirle, me quedé blanca, no me lo podía creer. Le dije que eso me lo tenía que haber contado, que para algo somos amigas, pero que también respetaba su silencio. Estaba hecha polvo y la abracé fuerte.
Ahora no está muy extendido, tiene que empezar con quimioterapia y ella está atemorizada porque cree que no servirá para nada y que le alargaran unos años su vida pero piensa que, sólo será para sufrir. Por eso ha decidido no medicarse, se ha hundido y no tiene ganas de vivir.
Yo estoy muy mal, la quiero mucho y quiero que luche por su vida porque es muy joven y porque hay que tirar para adelante.
Su familia está muy mal y no hay manera de convencerla y hacerle darse cuenta de que merece la pena seguir en este mundo y que tiene que pelear con esta enfermedad tan horrible.
Me siento muy mal, no tengo ganas de nada, sólo me apetece estar con ella todo el tiempo. No puedo imaginarme que se vaya a marchar y le han informado los médicos de que cuanto antes empiece el tratamiento, más fácil será todo.
Desde que me enteré de esta maldita noticia no consigo dormir ni soy capaz de poner una sonrisa en mi cara, estoy muy afectada y me sabe muy mal y más sabiendo que yo no puedo hacer nada por ella. No sé qué más le podemos decir ya para que nos haga caso. Espero que recapacite y decida seguir el tratamiento antes de que sea demasiado tarde….
Ana Belén Sancho
miércoles, 25 de marzo de 2009
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