viernes, 28 de noviembre de 2008

Buscando a Jaba

¿Habéis oído hablar de la ley de Murphy? Sí, esa que cuando te crees que las cosas no pueden ir peor, ¡pues toma!, van y empeoran. Esta mañana al despertar, noté que Jaba se había marchado. Seguro que andará con ese cerdo, siempre supe que me engañaba con él. Lo sabía aunque ella no me dijera nada. Anduve durante horas buscándola por el bosque, pero no la encontré. Sabía que era muy peligroso cruzar la carretera, pero aún así lo hice. No vi venir el coche y en un segundo ¡POM!. Menudo golpe, me quedé atontado, tirado en mitad de la carretera. Noté que me cogían y me metían en la parte trasera del vehículo.
Cuando recuperé la conciencia, vi que había dos chicos adolescentes discutiendo. No me extraña que me atropellaran, iban totalmente borrachos. A raíz de la conversación deduje que habían robado el “jaguar” a uno de sus padres para poder impresionar a las chicas de su pueblo.
¡Menudo par de niños pijos! ¡Idiotas!
También pude escuchar algo de que se me iban a comer o algo así.¡Basta ya! ¡Ni hablar! Voy a luchar hasta el final. Cuando empecé a gruñir los chicos se asustaron, pararon el coche y salieron huyendo. Yo me puse como loco, tenía que salir de allí como fuese. A través del cristal veo que hablan con alguien por teléfono. Sigo dando patadas, mordiscos y cabezazos dentro del coche pero no consigo escapar. ¡Tendría que ir a buscar a Jaba!
Al cabo de unos minutos llega un camión de bomberos. Ahora mismo el bombero jefe está apuntándome con un arma.
No sé cuanto me queda de vida, pero creo que ha valido la pena vivirla. Siempre he sabido que moriría en este lugar, mi sitio, mi montaña, mi hogar... pero nunca imaginé que iba ha ser así.
Estoy muy asustado, pienso en mi amada Jaba.¡¡PUM!!
Adiós, adiós para siempre Jaba.

Merche García

El sueño de una noche de verano

Tumbado a la sombra de un frondoso roble, espero el ocaso. Ese momento en que el sol roza el horizonte y lo tiñe todo de un color ocre rojizo y resurgen los olores de tierra húmeda y fruta madurada al sol. Las copas de los árboles se mueven suavemente empujadas por la tenue brisa de verano.
Me incorporo, y desde mi posición puedo divisar las luces de las numerosas casas y mansiones que están repartidas por el valle. En estos días tienen lugar infinidad de fiestas y celebraciones que todo el mundo aprovecha para hacer vida social y formar nuevas amistades. Son unas fiestas impresionantes. Desde las más ostentosas hasta las más modestas, todas son muy ruidosas y reúnen a muchísima gente, que no para de comer, hablar y bailar.
Recuerdo el primer día que vine a este lugar y me quedé contemplando igual que hoy, las luces y el bullicio de la fiesta más cercana. Podía escuchar las conversaciones que mantenian los unos con los otros y me encantaba ver como bailaban al son de la música. Todo era tan bonito que tenía unas ganas locas de ser uno de los invitados, aunque sólo fuera por un ratito. Al decírselo a mi madre, que siempre me acompañaba a contemplar las fiestas conmigo, ella siempre me contestaba “¿Cómo vas a asistir tú? Si todavía eres pequeño y además nosotros no pertenecemos a ese mundo”. Yo me frustraba mucho viéndome tan cerca y a la vez tan lejos. Pero siempre terminaba pensando que algún día yo asistiria a una de ellas y me lo pasaría genial.
Ha transcurrido mucho tiempo y todavía vengo a esta loma a seguir contemplándolas con la esperanza de poder bailar y comer en una de ellas algun día.
Esta noche antes de llegar aquí, he pasado cerca de una casa que debe ser de gente adinerada porque era muy grande y estaba toda iluminada por unas farolas muy bonitas. Cuando pasaba junto al jardín de la entrada, he escuchado a dos chicos que hablaban entre ellos y decían que tenían que ir a una fiesta. Entonces para que no me vieran, me he escondido detrás de unos setos y me he dispuesto a escucharlos.

Los dos jóvenes estaban discutiendo sobre si irían andando o en coche. Uno de ellos, el rubito, que tenía cara de no haber roto nunca un plato, parecía estar en desacuerdo con lo que su amigo le estaba proponiendo.
_Nooo, nooo, el Jaguar no…..el Jaguar, no.
_Pues mira, yo me voy a buscar a alguien que me lleve. De verdad, eres un gilipollas. Es la juerga del verano y tú quieres que aparezcamos con tu carreta para transportar ganado. Ni hablar.
Antes de que se dieran cuenta de que les observaba, me he puesto otra vez en camino.
Mientras caminaba, pensaba que sería estupendo tener un amigo con el que poder discutir de todas esas cosas: ¿Qué me pongo esta noche?, ¿Me quedan bien estos zapatos?, ¿Nos llevabas el Mercedes o el Maserati? Sería genial poder hacerlo, pero después de tantos años las ilusiones se están acabando.
En un momento de la noche, me he dado cuenta de que mi madre, no está. ¿Qué le habrá podido pasar? Nunca se ha olvidado de esta noche
Me levanto de un brinco y me pongo a correr loma abajo para ir a buscarla. Seguro que está en casa.
Cuando me disponía a cruzar un camino, unas luces salidas de no sé donde, se han abalanzado sobre mí.
De repente, un golpe y todo es oscuridad. Me duele todo el cuerpo. Intento levantarme, pero no me responden las piernas. No puedo abrir los ojos, solo escucho unas voces y unas risas nerviosas. Noto como me cogen y me dejan en un lugar más cómodo. Las voces siguen sonando pero no logro articular ni una palabra.
Cuando por fin puedo abrir los ojos, veo que las voces provienen de los dos muchachos que he visto en el jardín hace un rato. Me incorporo un poco e intento llamar su atención. Ellos no sé muy bien por qué, me miran asustados y salen corriendo del coche donde me habían metido. Yo intento explicarles que me encuentro bien y que no puedo salir de allí, pero ellos no paran de gritar y de decir no se qué de que estoy vivo. No sé muy bien por qué, pero de mi interior ha salido una furia descontrolada que me ha hecho descargar toda mi rabia, en lo que tenía delante de mí.
El hecho de que me ignoraran de esa manera me ha moletado tanto que no podía parar.
Al cabo de un rato me he relajado y aquí estoy, esperando que dejen de hablar para sacarme.
Al final del camino veo unas luces que se dirigen hacia aquí. Sí, han parado justo al lado, y ha salido un hombre muy grande y con un casco rojo. Se acerca hacia mí y me mira extrañado. Yo le intento explicar la situación, pero él se da media vuelta y se va. Cansado de que nadie me escuche, sólo puedo quedarme sentado y esperar que me quieran sacar.
Pero, un momento, ¿Se ha vuelto loco? El tipo del casco me está apuntando con una escopeta muy gorda. ¡¡Deja de hacer el idiota y sácame de aquí!! ¿Pero qué estás haciendo? No te enfades, te lo puedo explicar….
_ Joder tío, el coche de mi padre tío, un jabalí en el coche de mi padre….
_Jaa, ja , ja . Tranquilo ya verás cómo ni se entera, ja, ja, ja, ja.
_ Te lo dije, el Jaguar noo, el jaguar noo, y a hora ese bombero le quiere pegar un tiro. E, E, espere espereee………
-Lástima de coche y lástima de jabalí- ha dicho el bombero.



Carlos Ragel

jueves, 27 de noviembre de 2008

LA AMIGA DE JUNIOR

Estaba en la cafetería tomándome un y no me podía creer lo que estaba escuchando , que el padre de Alexandre , el señor Devermont , había tenido una accidente. Habían visto su Jaguar en la carretera D-49 con los cristales rotos y un golpe en la parte delantera , los bomberos sacaban a alguien del interior del coche y se veía mucha sangre. “No puede ser, el señor Devermont está de viaje, me lo dijo Alexandre anoche en la fiesta de los Rochepoucaut”, pensé.
Empecé a ponerme muy nerviosa porque recordé que Alexandre y Franck habían venido a la fiesta con un Jaguar: “¡Claro! Ahora lo entiendo. Vinieron con el coche de su padre “ . Siempre les gusta vacilar con las chicas: coches bonitos, ropa de marca , 3 horas delante del espejo, para después no comerse ni una rosca.
Entonces eran ellos los que iban en el coche. Saqué mi teléfono para llamar a Junior (Así lo llamamos los amigos de toda la vida) Al marcar su número pensé que si había tenido un accidente quizas no estuviera en condiciones de responder al telefono y decidí llamar a su casa, pero no me contestó nadie. Llamé a unos cuantos hospitales y nadie sabía nada de ellos, así que decidí ir a la policía para ver qué había pasado.
Entré en la comisaría y pregunté qué era lo que sabían del accidente que había tenido un Jaguar en la D-49 de madrugada. Los dos policías se miraron y se echaron a reír como locos. Yo me quedé perpleja ¿Qué les hacía tanta gracia? Un accidente no es cosa de risa, pensé un poco estrañada. Les dije que de qué se reían. Uno de los policías me lo quería explicar, pero se volvía a tronchar de risa. Me empezaba a cansar la situación, miré a los lados a ver si había alguna otra persona que me pudiera explicar algo. Entonces otro compañero suyo se acercó y me preguntó:
- ¿Es usted familiar de alguno de los chicos del accidente?
- No-respondí-soy amiga de Alexandre, nos conocemos desde pequeños y estoy preocupada.Por favor explíqueme ¿Qué ha pasado?¿Están bien?
- Si, tranquila señorita. Es que este ha sido un caso muy especial. Los muchachos están bien, pero su coche ha quedado destrozado.
-Pero he oído que había mucha sangre en el lugar del accidente.
-Si, pero no se preocupe, no es de ninguno de ellos, es del cerdo.
-¿Del cerdo?¿ Qué cerdo?
-Le explico: han chocado contra un jabalí y pensando que estaba muerto, se lo querían llevar a casa. Pero resulta que el cerdo estaba vivito, sólo había tenido una conmoción por el golpe. Al despertar estaba furioso, como es normal,
-¡Dios mío! ¿Pero pudieron salir del coche, no?
-Si, claro. Lo dejaron encerrado y el jabalí hizo todo lo que pudo por salir, con lo que les destrozó todo el coche por dentro. Los bomberos han tenido que matarlo, imagínese, cualquiera se metía ahí dentro a sacarle.
-Si, ahora lo comprendo todo. Muchas gracias, ha sido usted muy amable.
-De nada señorita.
Cuando salí de allí estaba atónita, me imaginé la escena de los chicos que además iban un poco bebidos aquella noche. Pobre junior cuando llegue su padre del viaje y vea su coche, se va ha quedar de piedra. Pero bueno también podia haber sido peor, lo importante es que esten bien

Eva Rafart y Ana Fernández

miércoles, 26 de noviembre de 2008

JUNIOR - Montse Soriano

JUNIOR

Me llamo Alexandre Devermant y soy un chico sonrosado y rubio, pronto cumpliré los 20 años. Mi padre tiene un negocio famiiar, es una empresa de fabricación de muebles de jardín de resina blanca llamado muebles Rofitex.
El día de mi aniversario me saqué el carné de conducir, no como mi hermano que tubo que examinarse 3 veces. El carné me lo saqué durante las vacaciones escolares en la finca de mi abuela, ya que las tarifas son mas baratas. Las vacaciones están a punto de finalizar y he cambiado mucho, incluso he empezado a fumar, voy con gente nueva e incluso me he encaprichado con el hijo de un cultivador importante de la región, Frank Mingeauh.
Una noche, el conde y la condesa de la Rochepoucaut celebraron una fiesta donde casi se podía oler el dinero, donde había collares de perlas, cigarrillos ultraligeros... esa iba a ser la gran noche de Alexandre cadenita y Frank esclava, no me podía perder la fiesta por nada del mundo. Lo malo es que para rematar, nos hacía falta un coche, el de Frank estaba pasando la revisión y yo no disponía del de mi madre, el único que quedaba era el 104 azul celeste pero no estaba en muy buenas condicones higiénicas. Al final acabamos cogiendo el coche de mi padre, por el camino de vuelta nos chocamos con un jabalí y como murió al instante me lo quise llevar a casa, pero por desgracia una vez ya metido en el coche, el jabalí resultó estar vivo y tuvimos que salir del coche corriendo.Tuvimos que llamar a los bomberos y estós, con un breve disparo lo mataron dejando el interior del coche todo destrozado y completamente lleno de sangre. Todo acabó como ninguno de nosotros lo esperaba, lo único, fue que nunca supe quién era esa tetona con la que el día siguiente había quedado Frank.
Montse Soriano

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Barcelona, sábado 20 de julio de 2010

Barcelona sábado 20 de julio 2010
Se celebra la boda de Jesús y Bea. Mientras el cura sigue con su sermón, se cruzan dos miradas,
la de Alba, prima de la novia y la de Alberto, amigo del novio. Ella viene de Alicante, tiene 24 años, está soltera y trabaja como dependienta en una tienda de ropa juvenil.
Él viene de Valencia, tiene 28 años, es albañil y también esta soltero.
Ya en el convite, el destino ayuda a que sus miradas vuelvan a encontrarse otra vez. Coinciden en la misma mesa, son los típicos invitados de todas las bodas que no encajan con los demás invitados, porque no se conocen entre sí. Ellos dos comienzan a hablar, y sin darse cuenta, a lo largo de la cena la conversación se reduce sólo a ellos. Cuando empieza el baile, Alba anima a Alberto a salir a la pista. A él no le gusta mucho bailar pero accede. Tras bailes y risas ya no se separarán en toda la noche. Sin darse cuenta ya es de madrugada y la fiesta acaba, llega la despedida. Alberto le pregunta a Alba, cuándo vuelve a Alicante. Ella le responde que su tren sale al día siguiente por la tarde. Él le propone quedar para ir a comer, pues el suyo no sale hasta la noche. Ella afirma que le encantaría pero ya ha quedado para ir con la família y no puede decirles que no.
Alberto le dio su número de móvil, y le dijo que si quería, que lo llamara alguna vez. Ella lo cogió y se lo guardó. Alba no pudo dejar de pensar en Alberto en todo el día. Cuando llegó a la estación sacó su móvil y le llamó, no pudo resistir la tentación de hablar con él. Le dijo que le gustaría verle otra vez. Él le contestó que mirara al frente si quería verle, pues estaba allí, tampoco él podia resistir la tentación de verla antes de que se fuera. Alba miró y era cierto, estaba allí, esperándola en el andén. Cuando estuvieron los dos cerca se besaron y así empezó su relación. Alberto se fue a pasar el verano a Alicante, siguieron viéndose los fines de semana y después de unos meses volvieron a Barcelona, a la misma iglesia donde sus miradas se encontraron por primera vez, pero ahora eran ellos los que se casaban.


Ana Fernández Ubiedo

domingo, 16 de noviembre de 2008

Un hombre tan guapo...

No sé como pudo ocurrir, todavía después de dos meses aun me lo pregunto. ¿Cómo no me di cuenta de lo que ocurría? Lo tenía que haber imaginado, o al menos habérmelo planteado como una posibilidad.
Pero allí estaba yo, como siempre, a las nueve en punto en la cafetería de la esquina, escribiéndole notitas de amor en los márgenes del periódico, que más tarde, a las nueve y cuarto él leería sin imaginar que era yo quien las escribía. Ni siquiera sabía que yo existía.
Siempre entraba sonriendo, decía “Buenos días” y no hacía falta que pidiera nada, el camarero ya le preparaba su café y su croissant. Se lo servía al momento, y él con esa sonrisa cautivadora le daba las gracias. Oír su voz era como escuchar cantar a los ángeles, ese “Buenos días “y ese “Gracias” se quedaba grabado en mi cerebro y luego me torturaba todo el día.
Siempre se sentaba en la misma mesa, yo me colocaba de manera que pudiera observarlo sin ser vista. Mi mesa quedaba un poco escondida a un lado de la barra.
Lo observaba, sí, lo miraba detenidamente, estudiaba sus gestos, la manera de pasar las hojas del periódico, la forma de mover la cucharilla de café… ¡Dios mío! ¿Cómo se puede tener tanta elegancia?
Lo tenía que haber imaginado, un hombre tan guapo…
Al principio siempre se detenía a leer esas notas que yo escribía. Sonería, levantaba un poco la cabeza, miraba discretamente hacia los dos lados, y seguía leyendo. Ahora ni siquiera lee el periódico, está muy ocupado esperando la llamadita de teléfono.
Cada vez que recuerdo la escena me quedo bloqueada. Yo girando la esquina de la iglesia “Santa Maria del Mar”. La gente gritando “Vivan los novios” y tirando pétalos de rosas. ¡Qué bonito! ¡Una boda! ¡¡Vaya sorpresita!! Allí estaba él, con su esmoquin impecable, guapísimo a rabiar. No me lo puedo creer, se ha casado. Pero, ¿Dónde esta la novia? No veo a nadie vestida de blanco. A su lado sólo veo a un chico cogido del brazo, también es muy guapo…¡¡¡Ohhh nooo!!!
¿Cómo pudo ocurrir? ¿Cómo no me había dado cuenta antes? Tenía que haberlo imaginado, un hombre tan guapo…

Mercedes García

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Duque

La otra tarde, yendo para el aeropuerto a recoger a una amiga que llegaba de viaje, por casualidades de la vida me encontré a Miguel Ángel Silvestre. Estaba sentado, iba a coger el vuelo hacia Madrid y aunque llevaba una gorra y gafas de sol, lo reconocí. No me lo podía creer.
Me acerqué a él, estaba hablando por el móvil y me esperé que terminara la conversación. Parecía que hablaba con alguien bastante conocido porque se reía mucho. Cuando terminó la conversación, yo estaba muy nerviosa, me temblaba todo, porque me encanta ese hombre tanto como actor como físicamente, entonces me acerqué a él y le dije ¡¡“Duque”!! y él me miró y sonrió.
Se me puso la cara como un tomate de roja y la voz me temblaba, pero aún así le dije que si me firmaba un autógrafo y que si podía ser, se hiciera una foto conmigo y me dijo que por supuesto, que sí. Saqué la cámara de fotos, (que siempre la llevo en el bolso por suerte) y le dije a un chico que había por allí al lado que si nos hacía una foto. El chico dijo: ¡¡Anda, si es el Duque!!!. Sonrió y le dijo: “Las tienes a todas locas chaval, ¿cómo lo haces?” y se empezó a reír.
Me pegué a él y nos hizo la foto. Entonces le di las gracias y le di dos besazos a Miguel Ángel y un abrazo que casi lo desmonto. Le dije que seguía cada semana la serie y que me gusta mucho el papel que hace de tipo duro, que le sienta tan bien. Este chico, a parte de guapo es muy simpático y en persona es más guapo todavía que en la televisión.
En esos momentos tenía que ir a embarcar ya y se tuvo que marchar, me dijo que se iba a Madrid a una entrevista que le tenían que hacer. Yo le dije que me había hecho mucha ilusión haber estado con él y él me dio las gracias y se marchó con su maleta.
Me quedé allí esperando que llegara mi amiga y cuando llegó, me vio tan emocionada que me preguntó que qué me pasaba. Cuando se lo conté pensaba que me estaba quedando con ella, pero al final se lo creyó. Se lamentó mucho de no haber llegado 15 minutos antes para así haberlo visto ella también.
En fin, nunca olvidaré ese día tan especial para mí y si ya me gustaba antes, ahora que lo he conocido, todavía me gusta más.
Ana Belén Sancho

Un día con Etoo

Junior

Un día con Etoo

Era una día de verano y había quedado con tres amigos para ir a la playa. El dia era perfecto, llegamos tempranito y no había mucha gente, saquemos la toalla nos pegamos un bañito echamos un partidillo con unos chavales que conocimos, la verdad que nos lo estábamos pasando realmente bien pero ya se nos izo tarde y nos fuimos cada uno para su casa a cambiarnos y ducharnos después quedamos para ir a cenar a la torre de uno de ellos. Cuando nos volvimos a ver, decidimos ir en mi coche de camino a la torre vimos un Ferrari que se había salido de la carretera y el coche había quedado destrozado, así que nos bajamos deprisa asustados y para sorpresa, cuando logramos abrir la puerta, vimos que era Samuel Etoo, el jugador del Barcelona nos quedamos parados y no nos lo podíamos creer, le preguntamos que como estaba y que es lo que es lo que había sucedido y nos dijo que iba deprisa porque había quedado para ir a cenar con unos amigos y que llegaba tarde y que tubo la mala suerte que pincho la rueda trasera y se salio de la carretera. Al final logramos sacarle del coche y estaba súper agradecido por ayudarle y nos pidió que le dejásemos hacer una llamada que su móvil se le había quedado sin batería, llamo a un hombre y le explico lo sucedido y le dijo que le fuese a buscar el coche con una grúa y que se lo dejase en el mecánico. Nos pregunto que donde íbamos y le explicamos un poco el plan que teníamos y para sorpresa nos dijo que si le llevábamos nos invitaba a cenar a un sitio de lujo con dos amigos suyos
no nos lo pensamos ni un segundo y nos llevo a una marisquería impresionante no nos lo podíamos creer ninguno, estábamos cenando en un sitio de lujo con Etoo y dos amigos suyo con un vino impresionante con los camareros rellenándote la copa de vino todo el rato y encima eran súper simpáticos y agradecidos los tres. Nos estaba saliendo un día perfecto cuando acabamos de cenar nos estuvimos haciendo unas fotos para recordar ese día y nos pidió nuestros datos nombres y DNI por si queríamos ir algún día a ver el barça jugar y nos dejo el teléfono de un hombre para que cuando quisiésemos ir lo llamásemos y le diésemos nuestros datos y DNI y nos sacarían las entradas y para acabar nos dejo 200 euros para que nos fuésemos de fiesta y nos lo gastásemos en lo que quisiésemos nunca había pensado que Samuel Etoo podía ser tan simpático y agradecido fue un día inmejorable que lo recordare toda la vida.

Ricky Martin

Un día de invierno de mucho frío había quedado con mis amigas para ir a la nieve, teníamos k coger el tren para ir hasta el Valle de Nuria, quedemos en el parque a las ocho de la mañana. íbamos Susana, Cristina, Raquel y yo, para ir asta el sitio tuvimos que ir en tren, al llegar allí estaba todo nevado, y cogimos el tren que se encontraba justo en frente, a medida que íbamos subiendo hasta el Valle de Nuria, vimos el lago, que era precioso, al acabar de llegar al sitio, fuimos para dentro donde estaban los esquís, escogimos los que queríamos y nos fuimos hasta arriba, al llegar hasta abajo, mi amiga Susana me dijo:
- ¡Mira! ¿Ese chico de allí no es Ricki Martín?
llame a todas mis amigas para que vinieran, fuimos para el lugar donde se encontraba el y le dijimos:
- perdona tú eres Ricki?
Sonrió y dijo:
- sí soy yo, el mismo
Le preguntemos qué hacía allí esquiando y se quedó sorprendido sin saber qué decir. Al cabo de los segundos nos contestó y nos dijo:
- pues he venido aquí a la Valle de Nuria a esquiar unos días con mi familia y unos amigos, la verdad es que me lo estoy pasando genial. ¿Y vosotras a qué habéis venido?
Y todas nosotras le contestamos que a pasar el día, la hora de dejar los esquís, nos preguntó que si nos apetecía ir a comer con el y con sus amigos. Nos dijo que su familia no iba a venir, entonces nosotras todas ilusionadas, aceptamos su invitación sin pensarlo, a la hora de comer nos lo pasamos muy bien, nos presento a sus amigos que eran una maravilla, nos hicimos fotos y nos firmó un autógrafo a cada una de nosotras. Al llegar la tarde nos despedimos de ellos, decir adiós a Ricki Martín nos costó mucho, la verdad. Cuando llegamos a nuestras casas íbamos muy contentas, se lo dije a mi familia y a mis amigos y no se lo creían, la verdad es que fue el día más especial de mi vida, espero que la próxima vez que me vuelva a encontrar a un famoso sea igual de amable que Ricki.

JENNIFER FERNANDEZ.

Por amor

Eran las 3 de la madrugada . Dormía tranquilamente ,cuando el móvil empezó a sonar. Era mi prima , había salido con sus amigas a tomar unas copas y me llamaba a las tantas de la noche.
-¡Tienes que venirte!
-¿Venir? ¿Venir donde?
-Quítate el pijama , cámbiate , ponte algo bonito ¡ y ven!
-¡No entiendo nada! Laura ¿qué pasa?
-Tú ven y ya lo veras. Venga ¡no pierdas más tiempo!
-De acuerdo, ¿dónde estáis?
-En el bar del Lolo , para variar.
-¡Hasta ahora!
Colgué el teléfono y salté de la cama. Busqué algo bonito que ponerme , pero a aquellas horas era complicado verme sexy con nada. Así que me puse lo primero que encontré en el armario , unos tejanos y una camiseta . Bajé los escalones de mi casa intentando no caerme , tarea difícil en la oscuridad . Finalmente salí por la puerta , me metí en el coche y me puse en marcha.
Cuando llegé , mi prima y sus amigas me estaban esperando en la puerta con cara de felicidad , yo no entendía nada . Al salir del coche cambiaron la cara.
-¿No te he dicho que te pusieras guapa?
-Laura , casi no tengo ganas de nada, son las 4 de la madrugada.
-Madre mía...¡así no haremos nada!
-¿No haremos nada de qué?
-Está Roger , él está aquí.
-No ,no ,no puede ser...y yo con estas pintas , sin maquillarme ni nada.
-Chicas , a retocar a mi primita , que no me hace caso y mirad lo que pasa.
Me metieron en el coche , sacaron mil trapitos diferentes que ponerme , me peinaron ,me maquillaron y me dejaron lista para el encuentro con el más guapo de los hombres al que hacía 5 años que no veía , de hecho ,ni lo conocía realmente , pero llevaba años enamorada de él . Me puse muy nerviosa antes de entrar al bar no sabía cómo actuar cuando él me mirara ,ni qué decir, nada , mi mente estaba en blanco.
Entramos y allí estaba , el pelo más corto , igual de moreno que siempre y con una sonrisa que enamoraría a cualquiera. Esa era mi oportunidad de conocerle pero no sabía cómo llamar su atención . Después de rato pensando , se me ocurrió algo un tanto alocado pero aun así tiré adelante mi plan.
Como me dedico al baile en mis horas libres , le dije al dj del bar que me pusiera una canción y me puse a bailar sensualmente en la barra dirigiendo mi mirada hacía él. Hay que decir que estas cosas sólo pasan cuando una lleva unas copas de más y que nunca haría algo así , pero esa era mi noche , la noche de mis locuras por amor. Él me miraba con cara de alucinado , no porque le gustara lo que hacía , más bien por el ridículo que estaba haciendo , pero cuando terminó la canción y bajé de la barra vino a verme.
-¿Cómo estás tan loca?
-Loca yo , ¿porqué?
-No todo el mundo se sube a una barra de bar a bailar.
-Tú has ido a pocas discotecas , ¿no?
-¡Jajajaja! Esa ha estado bien . Si he ido , pero nunca la chica me miraba a mí mientras bailaba.
-Siempre hay una primera vez...
-Eso es cierto , pero después de la primera viene la segunda...
-Depende de como se porte el que está mirando.
.Yo me porto bien.
-¿Me pides que te baile otra vez?
-Si , pero esta vez sólo para mí.
-¡Jajaja! ¡estas loco!
Finalmente nunca más le he bailado nada , pero ya no me hace falta ,toda su atención es para mí y me encanta.

lunes, 8 de septiembre de 2008

LA AMIGA DE JUNIOR

Estaba tomando un té en la cafetería y no podía creer lo que estaba escuchando, que el padre de Alexander, el señor Devermont había tenido un accidente, habían visto su Jaguar en la carretera D-49 con los cristales rotos y un gran golpe en la parte delantera. Los bomberos sacaban a alguien del interior del coche y se veía mucha sangre. “No puede ser. El señor Devermont está de viaje , me lo dijo Alexander anoche en la fiesta de los Rochepoucaut". Empecé a ponerme muy nerviosa porque recordé que Alexander y Franck habían venido a la fiesta con un Jaguar y Franck tenía un cabriolé. Entonces eran ellos los que iban en el coche. Salí corriendo a buscar mi teléfono para llamar a Junior (así lo llamábamos los amigos de toda la vida) Al marcar su número pensé que si estaba en algún hospital o en algún sitio peor, no me contestaría y decidí llamar a su casa, pero nadie me contestó .
Llamé a unos cuantos hospitales y nadie sabía nada de Alexander, así que decidí ir a la policía para ver qué había pasado. Entré en la comisaría y pregunté qué era lo que sabían del accidente que había tenido un Jaguar en la D-49 de madrugada. Los policías se miraron y se echaron a reír como locos. Yo me quedé perpleja ¿Qué les hacía tanta gracia? Un accidente no es cosa de risa, pensé. Un poco cabreada le dije que de qué se reían. Uno de los policías me quería explicar, pero se volvía a tronchar de risa. Yo estaba super cabreada , empecé a mirar para todos lados a ver si había otro agente que me pudiera explicar algo. Entonces otro compañero se acercó y me preguntó:
- ¿Es usted familia de alguno de los chicos del accidente?
- No , respondí , soy amiga de Alexandre Devermont , nos conocemos desde pequeños. Pero explíqueme, ¿qué ha pasado? ¿Están bien? ¿Y Franck? y... ¿de que se ríen éstos?
- Verá señorita, es que ha sido un caso un poco surrealista. Los chicos están bien, pero su coche ha quedado destrozado.
- Pero dicen que había mucha sangre.
- Si señorita, había mucha sangre, pero no es de ninguno de ellos, es del cerdo.
- ¿Del cerdo? ¿Qué cerdo?
- Le explico: Han chocado contra un jabalí y pensando que estaba muerto se lo querían llevar a casa, pero resulta que el animal estaba vivo, solo había tenido una conmoción por el golpe y al despertar, como es normal, estaba furioso.
- ¡Dios mío! ¿Pero pudieron salir del coche?
- Si claro, lo dejaron encerrado dentro y el cerdo hizo todo lo que pudo para salir con lo cual les destrozó el coche por dentro.
- ¿Y la sangre?
- Los bomberos han tenido que matar al jabalí, imagínese , cualquiera se metía dentro a sacarle.
- Sí, ya comprendo. Bueno, ha sido usted muy amable, gracias.
- Adiós señorita.
Cuando salí de allí estaba atónita, pero imaginándome la escena me entró un ataque de risa. Toda la gente me miraba como si estuviera loca.
-¡Madre mía! Pobre señor Devermont...