Cuando recuperé la conciencia, vi que había dos chicos adolescentes discutiendo. No me extraña que me atropellaran, iban totalmente borrachos. A raíz de la conversación deduje que habían robado el “jaguar” a uno de sus padres para poder impresionar a las chicas de su pueblo.
¡Menudo par de niños pijos! ¡Idiotas!
También pude escuchar algo de que se me iban a comer o algo así.¡Basta ya! ¡Ni hablar! Voy a luchar hasta el final. Cuando empecé a gruñir los chicos se asustaron, pararon el coche y salieron huyendo. Yo me puse como loco, tenía que salir de allí como fuese. A través del cristal veo que hablan con alguien por teléfono. Sigo dando patadas, mordiscos y cabezazos dentro del coche pero no consigo escapar. ¡Tendría que ir a buscar a Jaba!
Al cabo de unos minutos llega un camión de bomberos. Ahora mismo el bombero jefe está apuntándome con un arma.
No sé cuanto me queda de vida, pero creo que ha valido la pena vivirla. Siempre he sabido que moriría en este lugar, mi sitio, mi montaña, mi hogar... pero nunca imaginé que iba ha ser así.
Estoy muy asustado, pienso en mi amada Jaba.¡¡PUM!!
Adiós, adiós para siempre Jaba.
Merche García
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