Hola Sara ¿qué tal estás?.
-Bien guapa ¿ y tú ?
-Vaya día que llevo. Vengo del INEM.La cola era infinita, hay gente de todos los colores y de todas las nacionalidades, parece la torre de babel, no entiendo cómo en esa oficina tan pequeña puede caber tanta gente, lo peor es que cada día hay más e ir allí se ha convertido en toda una odisea.
- Yo me he quedado en paro y tengo que ir el lunes.
-Pues mira, yo te explico cómo va ahora la cosa. Primero te tienes que levantar temprano para coger un buen sitio en la cola, porque la gente parece que duerme allí, cuando llegas, aunque sea pronto, ya te encuentras con diez o doce personas esperando a que abran. Nada más entrar, el guardia de seguridad, que parece que ya se ha levantado cabreado, te manda a coger el numerito amarillo, sin ni tan siquiera preguntar a lo que vienes. Después de dos horas allí metida, embutida como una salchicha entre tanta gente, la señorita del mostrador te manda a una mesa y te dice que cojas el número azul y te estás otras dos horas para que te atiendan, eso si no te pilla en la hora del almuerzo.
-¿Siii?
- Como te lo cuento. Mientras, te encuentras con el típico listo, que viene haciéndose el tonto para colarse por el morro o con el que se ha ido y se le ha pasado el número y quiere pasar delante tuyo ¡Pues qué culpa tengo yo! ¡Que no se hubiese ido! Se lía un gallinero que no veas. Cuando ya por fin consigues llegar, si tienes suerte y no se te ha olvidado ningún papel, porque si se te ha olvidado has perdido la mañana para nada y tendrás que volver otro día, por fin logras que te arreglen tus gestiones.
- Chica, me estás asustando
-Ah, y si estás pensando en ir a ver las ofertas de trabajo como me ha pasado a mí, tendrás que coger el papelito verde y volver a esperar otro rato, para que luego te digan que no hay nada que se ajuste con tu perfil, que la cosa está muy mal.
-Pero ¿Tampoco para una tienda o algo así?
-Para una tienda, ja ja. Me han pedido a mí bachiller para trabajar en una perfumería en la campaña de navidad, ¡para un mes!.
-¿Que me estás contando?.
-Lo que te digo. Así que el lunes ármate de paciencia.
-Bueno, así lo haré. No sé si me alegro de haberte visto, me has amargado el día.
- Ja ja, por lo menos no te pillará de sorpresa como me ha pasado a mí .
viernes, 6 de febrero de 2009
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