No sé cómo llegué a la cama, pero me he despertado con un dolor de cabeza de campeonato.
Intento incorporarme y noto como de la cama, se cae una botella de ginebra “Bomba”. El edredón está lleno de pañuelos de papel retorcido y húmedo. Tanto, que parecen agotados de realizar su trabajo.
Ya lo recuerdo, estuvimos toda la noche hablando, recordando y llorando y llorando…
Entre sollozos y con los ojos nublados por las lágrimas y la irritación, creo recordar como en un sueño lejano, a Jojo entrar en la habitación y regañarnos. Primero con delicadeza porque entendía la situación y no quería despertar a los niños. Pero después, cansado de decir lo mismo, no pudo más y empezó a gritar.
_ ¡¡Ya está bien, joder!! Son las cinco de la mañana y yo me tengo que levantar dentro de una hora para ir al trabajo, o creéis que puedo llamar al jefe y decirle “Lo siento pero hoy no podré ir a la gasolinera a hacer mi turno. No he podido dormir porque mi mujer y mi cuñada se han pasado toda la noche montando un jaleo de dos pares de….., bebiendo, riendo y llorando”.
Llorando, e increíblemente mi hermana me consolaba, ¿O no? Creo que el “GIN-TONIC” sin “TONIC” me hacía creer cosas absurdas.
Miro la hora, ¡¡Las diez!! Joder no me lo puedo creer, qué tarde y qué dolor de cabeza tengo. Los niños despiertos desde vete tú a saber qué hora jugando y gritando, “gritando como locos” y mi hermana cantando en la cocina como si estuviera sola en la casa. Lo mejor será que me dé una ducha y me tome un café bien cargado.
Me levanto por fin y noto que las piernas no me responden, parece como si anduviese por encima de unas almohadas y la habitación no deja de dar vueltas. Por favor, que se acabe de una vez.
Por fin llego a la ducha y sin más me desnudo, me meto dentro y abro el grifo. El agua helada me cae por la nuca y la espalda dejándome sin respiración. Un dolor intenso me recorre de sien a sien, pero por fin las paredes y el suelo han dejado de moverse.
Me visto y me voy a la cocina a tomarme ese café y me encuentro a mi hermana cantando y bailando mientras que prepara la comida. Me pongo una buena taza y me la caliento en el microondas, me siento en la mesita de la cocina y le pregunto a mi hermana si se le ha pasado el cabreo a Jojo.
_Siento mucho lo de anoche y que se enfadara contigo Jojo, pero es que estoy pasando una mala racha sentimental y no encuentro salida. No dejo de pensar que todo el mundo ya tiene las cosas y el futuro un poquito claros y que yo ni siquiera he dejado de estudiar. Derecho, derecho, ¿Quién me mandaría a mí estudiar semejante chorrada? ¿Para qué? Para que luego venga “Garzón” y me diga “Estas cazando sin licencia, a la puta calle”. Si ya lo decía mamá, “Estudia peluquería o puericultura, que tiene más salida”. Pero no, la niña se empeñó en derecho.
Joder y en lo del amor ni hablamos. ¿Te conté lo de Buffalo Bill?, si le preguntas de qué color son mis ojos, el tío sólo te dirá “Ah…si… la de las tetas”.
Soy un desastre ¿No puedo hacer las cosas medianamente bien? Mírame, mírate, míranos, yo aquí sentada contándote lo que me preocupa y tú ahí bailando y cantando el Jarabe de Palo ese que tanto te gusta.
Podrías poner un poco de tu parte y decirme algo, no sé, algo que me animara un poquito.
(Hermana a voz en grito)
Soy un acorde incompleto,
menor y desafinado
que va persiguiendo notas
sin lograr una canción,
un rosal si hojas secas
un perfume sin olor
una película del cine
sin final en el guión.
Soy un completo incompleto…..
Muchas gracias, creía que podía confiar en ti pero ya veo que ni siquiera mi propia hermana puede ayudarme cuanto más lo necesito, pero no te preocupes que no te molesto más, me marcho, y no me esperes para comer.(gritando)
Al dirigirme a la puerta para salir de casa, me cruzo con mi hermana que me mira con cara de incredulidad y asombro por lo que estaba pasando. Cuando paso por su lado, me fijo en que le cuelgan unos cables de las orejas hasta un MP3 que tenía colgado del cuello. ¡¡Hostias!! yo hablándole y ella no se ha enterado de nada. Eso hace que me ponga aún más furiosa y doy un portazo que retumba en toda la calle.
Decido caminar por el paseo que hay junto al río y entre el rumor del agua y la brisa que me da en la cara, parece que me calmo un poco. Pero dura muy poco porque me doy cuenta de que todos los bancos del paseo están ocupados por parejas que no dejan de besarse y manosearse.
Respiro hondo y trato de relajarme pensando en cosas más agradables y en la creencia de que mañana será un día mejor. Al fin y al cabo es primavera y ya se sabe que la sangre……….
Carlos Ragel
viernes, 27 de febrero de 2009
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