Primero se debe comprar un pan de molde de cualquier marca, da igual porque con todos tendremos los mismos inconvenientes.
Se dispone el paquete con la parte del alambre o precinto hacia arriba y con un leve movimiento a la derecha, se supone que se debería abrir, pues no. Le vuelves a dar hacia la izquierda pero tampoco. El precinto cada vez está más enrollado, y ves que sin más delación el precinto sale hacia la derecha. Le das, y por fin consigues abrir el paquete, pero como siempre que abres el paquete de pan, tienes un poco de prisa. Destapas el precinto interior que va termosellado, coges el pan y sacas las rebanadas que necesitas.
Ahora viene el verdadero problema ¿dónde está el alambre que habíamos sacado del paquete de pan? Los precintos que llevan este tipo de paquetes son oscuros y el problema se incrementa porque la mayoría de cocinas desde los 90 hasta el 2009 son de encimera oscura y viendo que se hace tarde, intentas hacer un nudo a la bolsa de pan. Pero no cierra porque el volumen que hemos sacado no se corresponde al nudo que queremos hacer y es cuando estiramos la bolsa del plástico y le hacemos ese nudo que luego no podemos sacar.
Pero ahí no acaba todo. Cuando ya has terminado de hacer el sandwich y estás recogiendo “clin clin” ¡el precinto cae al suelo ! y nos satisface tanto haber encontrado eso que hace cinco minutos se había tragado la tierra, que intentamos volver a abrir el paquete de pan para ponerle el precinto, pero ay amigos, es imposible porque le hemos hecho ese nudo que cuando tienes prisa no se abre y el pobre precinto acaba en el cubo de basura.
Diego Serrano
viernes, 12 de junio de 2009
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