Estás en casa sola, sin nadie, te empiezas a poner nerviosa y a escuchar ruidos un poco raros. Cuando acabas de fregar los platos, te vas al comedor a ver la tele y mientras estás mirándola, se escucha un golpe que viene de la azotea. Te encierras en tu habitación con el edredón hasta arriba. Luego decides salir de la habitación y vuelves a escuchar el mismo ruido. Te quedas unos minutos pensando… y subes muy despacio hacia la azotea, te asomas ¿y a que no te imaginas quién es? La vecina del piso de abajo, que cada vez que va a tender no llega a las cuerdas del tendedero y se tiene que poner a saltar haciendo un ruido que se escucha desde tu piso.
Jennifer Fernández
viernes, 12 de junio de 2009
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