viernes, 8 de mayo de 2009

Comparación de personalidad

A veces no sé si actúo bien o la gente tiene razón cuando me dice que soy demasiado clara pero es que yo soy así, no me puedo callar. Siempre me comparo con mi prima porque somos bastante diferentes en esos aspectos, ella es más calmadita y cortada pero yo soy clara y rotunda.
El otro día en un restaurante tardaban mucho tiempo en servirme y le tuve que decir al camarero que si se acordaba de que habíamos pedido porque hacía más de media hora que estábamos sentadas. Mi prima se hubiera callado y hubiese esperado el tiempo que hiciera falta pero yo, no. Entiendo que tengan faena y muchos clientes por atender pero si no les da tiempo, que metan más personal que hay mucha gente parada.
Me sirvieron un bistec que estaba medio crudo, después de todo el rato que estuvieron para hacerlo que les hubiera dado tiempo irse a Noruega y volver. Es obvio que yo no me voy a comer algo que está crudo y llamé al camarero y le dije que me lo pasara un poco más, que eso estaba lleno de sangre y le faltaba por hacer. Mi prima se lo hubiese comido sin chistar porque a ella parece que le da vergüenza decir esas cosas pero qué quieres que te diga, el que paga, manda y diciendo bien las cosas, no pasa nada, creo.
La segunda vez que me lo pusieron en la mesa, tenía otra pinta, estaba como a mí me gusta y le di las gracias al chico. Su mirada no me hizo mucha gracia, parecía que le hubiera molestado lo que le dije pero para eso le pagan, ¿no?.
Al terminar la cena, pedimos los cafés y seguidamente marchamos.
Nos dirigimos a un “pub” para tomar algo. El ambiente no me gustaba mucho, había demasiado “friki” ahí metido. Un listillo se me acercó a pedirme un cigarrillo y le di el paquete para que él mismo lo cogiera y el muy gracioso me da a mí un cigarro y se marcha con el paquete y una sonrisa seguida de un: “gracias”. -¡Qué gracioso eres, no? ¿De qué vas, imbécil?- le dije. Mi prima le hubiera reído la gracia, pero es que en ese momento a mi la amabilidad, no me sale. El chico me pidió disculpas y me dijo que era una broma a lo que yo le contesté que a mí no me conocía de nada como para hacerme esa broma que a mí sinceramente, no me hace ninguna gracia. Mi querida prima le hubiera dicho: “No pasa nada, no me he enfadado”, (porque ella es muy tranquila y se toma las cosas más a cachondeo, siguiendo la corriente). Esto me lo hace un conocido y no le doy importancia,incluso me río, pero un tío que acabo de conocer, no, lo único que pienso es que se cree gracioso o que vaya forma más rara de ligar que tiene. Estuvimos un rato bailando y riéndonos entre nosotras hasta que uno se acercó a bailar con mi amiga. Era el típico pesado que no se come “un rosco” y que va detrás de todas las chicas. Al principio mi amiga le seguía la corriente y bailó con él, pero luego vio que no se lo quitaba de encima y no paraba de decirme: “Tía, ¡qué pesado!”, a lo que yo le contesté que se lo dijera que la estaba molestando. Al ver que le daba vergüenza decirle tal cosa me acerqué a él y le dije: “Oye, que te vayas que eres un pesado, un rato está bien pero ya, cansa”.Mi amiga se quedó flipando y me dijo que gracias por quitárselo de encima, que a ella le daba cosa (es la típica que va de simpática pero luego los pone a parir).Mi prima no le hubiese dicho nada tampoco por quedar bien, pero qué quieres que te diga, yo voy a pasármelo bien y si hay algún plasta que aún no se ha dado cuenta, simplemente se lo digo y me da igual que se lo tome bien o mal. En fin que al cabo del rato nos fuimos de allí porque ellas trabajaban al día siguiente.
Cuando vi a mi prima al otro día se lo conté y no me equivoqué en nada, en cómo hubiera reaccionado ella. Yo soy así, si algo no me gusta lo digo sin más, me da igual cómo se lo tome la gente y más si no les conozco de nada creo que en este mundo hay gente con mucha cara y hay que saber pararle los pies a tiempo. En fin, sólo sé que no volveré a pisar ese sitio.....

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