miércoles, 27 de mayo de 2009

De cómo comportarse en una cola, fila o sucesión correlativa de personas

Para poder realizar este ejercicio es fundamental contar con una fila o cola cercana que nos pueda servir.
Nunca intentaremos utilizar una cola de niños que estén esperando a la entrada de un colegio. Éstos se mueven mucho y nos podemos hacer un lío con tanto alboroto. Además, si increpamos a los niños para que se estén quietos y en su sitio, podemos tener problemas con los padres, o lo que sería peor, que les dé por sospechar que nos gustan “demasiado” los niños.
Evitaremos también, dejando para más adelante, las colas que se producen en pescaderías, fruterías y en supermercados en general. Éstas pueden ser las más peligrosas de todas ya que en nuestra calidad de noveles, podríamos caer fácilmente bajo la influencia del espécimen con mayor número de representantes denominados “Marías”. Un encontronazo con una de estas mujeres sería fatal, ya que no tendrán ningún tipo de reparo en aplastaros y relegaros hacia los últimos puestos de la cola al darse cuenta de lo vulnerables que sois. Si esto sucede quedará en duda vuestra credibilidad delante de todos los demás. La "María" se sirve de engañifas tales como una falsa simpatía hacia tu persona, conversar con alguien que esté situado delante de ti, hacerse la despistada o decir que sólo tiene un artículo que pagar o, simplemente, no acordarse de quién le dio la vez. Entrar en este juego sin experiencia alguna puede salirnos muy caro por no conocer las tácticas disuasorias y de ataque que tienen estas marías. Este punto lo desarrollaremos más adelante dando soluciones en el apartado de “Manipulación de sujetos peligrosos”.
Nos centraremos pues, en buscar una fila o cola donde no se produzcan alborotos ni amontonamientos. Una buena opción puede ser acercarse a las oficinas de Hacienda para utilizar esa cola. En ésta no tendréis ningún tipo de problema, puesto que nadie tendrá arrebato alguno por presentar su declaración antes que ninguno de los presentes, sabiendo que le toca pagar. Teniendo en cuenta esto, procederemos a entrar en el cubículo habilitado con mesas y sillas o, en su defecto, con mostradores con letras o números, para poder presentar todos los papeles necesarios y que no nos sustraigan dinero en demasía. Unos metros más atrás se situará toda la masa de gente en sus correspondientes colas o filas. Al entrar, todos sin excepción nos dirigirán una mirada furtiva para indicarnos que ellos llegaron antes que nosotros y que no hay manera de colarse. También, esa mirada les servirá para, haciéndonos una radiografía visual, poder calcular mentalmente lo que nos toca pagar.
Miraremos atentamente a nuestro alrededor para observar si en la sala han instalado máquinas donde coger el turno o no. Si no se encuentran dichas máquinas , nos limitaremos a pedir la vez en la fila que más nos interesa, poniendo la mayor atención en la persona que nos precede y la que nos sigue, sin olvidarnos de darle la vez a ésta última.
Tres, cuatro o quizá cinco horas después estaremos en disposición de añadir a nuestro currículum una rica experiencia.
Carlos Ragel Viciana

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